Masa Filo

Son láminas finas a base de harina, aceite de oliva, agua y sal que al hornearlas quedan crujientes.

Modo de empleo

Se manipula capa por capa, por lo que es importante guardar las que se vayan a utilizar bien tapadas para evitar que se sequen y se rompan. Podemos mantener las láminas en un paño de algodón humedecido.
Las láminas de masa filo se pintan siempre con mantequilla (margarina o aceite) fundida. Es aconsejable tener preparado todo lo necesario, es decir, pincel, la mantequilla liquida, el relleno, la bandeja del horno. Es conveniente trabajar con rapidez para que las láminas no se expongan demasiado tiempo al aire.
Aún así, en caso de que las laminas se secaran en exceso podemos recuperarlas si se pulverizan con un poco de agua.

Es muy importante que el relleno dentro de la masa filo no sea demasiado húmedo, pues reblandecería la masa llegando a romperla. En el momento de enrollar se debe procurar dar un grosor adecuado a la masa, ni demasiado fino para que se rompa, ni demasiado grueso que puede quedar crudo al hornear.

La masa filo es apta tanto para hornear como para freír y se puede utilizar en infinidad de recetas tanto dulces como saladas.

La masa filo se presenta en rollos de láminas finas en formatos de 250g en refrigerados o de 450g en congelados.

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